PEOR ES NADA. PEOR ES NADA. PEOR ES NADA. PEOR ES NADA . PEOR ES NADA. PEOR ES NADA.

sábado, 18 de noviembre de 2017

aire libre 2012


Recomiendo ver las imágenes escuchando la música. Esta exposición se tituló " Pequeño universo rural" .Paraje el Barrancón en río Tajuña.
Para mí una de mis exposiciones favoritas .Una vez más se respiró magia...








aire libre


En el año 2006  realicé mi 1ª Exposición de pintura al aire libre en el río Tajuña ,cansada de ser maltratada por algunas Salas oficiales de arte.

Tras esta exposición que fue todo un éxito en visitas casi 400  en un solo día, realicé otra en el mismo río pero en el paraje del Barrancón en el año 2012 con el título " Pequeño universo rural" con unas 200 visitas. La última realizada al aire libre fue en el año 2015  , en esta ocasión en el parque infantil de Moranchel bajo el título " Mucho juego " donde también recibimos alrededor de 200 visitas .

Todas mis exposiciones al aire libre para mi han sido eso ; LIBRES. Exposiciones como una fiesta , un jardín , un huerto. Experiencias inolvidables que me han llenado el alma de alegría.







El medio capitalista controla el medio rural


Este escrito , que no sé quien lo firma, habla de Asturias pero perfectamente habla de todo el medio rural.

Es indignante como decisiones políticas y económicas están acabando con el medio rural.Yo llevo años viéndolo en mi propio pueblo.Os pongo un ejemplo; ahora llega el período de corta de leña del monte. A todos los vecinos con casa y al día en pagos de impuestos locales que estén interesados en un lote de suerte de leña se le concede una parte de leña del monte municipal, previa solicitud al alcalde. Un día quedan todos los vecinos voluntariamente para hacer y señalar esas partes de leña y luego se sortean. Hay unas instrucciones de corta que dirigen los agentes forestales y que hay que cumplir .

Cada vez estas condiciones de corta son más estrictas para los vecinos y eso hace que muchos vecinos desistan pues no merece la pena tanto esfuerzo y trabajo duro para lo poca leña que te llevas a casa , mejor enciendes la calefacción y punto...a contaminar más el planeta.Esto también provoca que los ayuntamientos concedan a empresas privadas la corta de leña y desbroce para aprovechamiento de biomasa. Estas empresas además de llevarse un recurso natural propiedad del ayuntamiento de Moranchel ( es decir , propiedad de todos los vecinos ) también son subvencionadas por la Junta de Castilla la Mancha por realizar esos trabajos. Os puedo contar que  en el caso de Moranchel les concedieron en el año 2009 la cantidad de 40.000 €.Es decir , un negocio redondo para esta empresa con el apoyo de las Instituciones públicas.Y un robo para los vecinos que no pueden aprovechar sus propios recursos naturales y no reciben ni un euro porque se lleven su leña , por lo visto nos hacen un favor cortándola y limpiando un trozo de monte ....labor que antes hacían los vecinos y ganaderos con sus rebaños que son los que realmente cuidan el campo desde siempre ....pero claro, ya no hay ni vecinos ni ganaderos ( las políticas van acabando con nosotros porque no interesamos )....como la despoblación avanza a pasos  agigantados es miel sobre hojuelas para que ya campen a sus anchas estas empresas privadas. Me indigna tanta mugre y me indigna tanta indiferencia y poco espíritu crítico por parte de la mayoría de la población.

Así podía estar contando muchos casos de abusos de empresas privadas juntitas de la mano a Instituciones públicas , todo legalmente aprobado y por el bien del medio rural, claro está. En estas operaciones siempre ganan las empresas privadas ( supongo que los políticos también algo ganarán visto lo visto como funciona España ) y pierden las humildes gentes de los pueblos.Esa es mi opinión.

Al parecer , el actual alcalde ( me imagino que pensando que es una buena opción )  también ha solicitado para el año 2018 la ayuda para la corta de leña a través de una de estas empresas privadas.Anteriores alcaldes ya descartaron esta opción dándose cuenta de la estafa que era, porque te prometen que los vecinos pueden recoger parte de la leña cortada , es decir , nos dejan las migajas y ellos se llevan el pastel entero. Una vergüenza.

Otro día os cuento más cosas , ahora os dejo este magnífico escrito:


UNAS PINCELADAS SOBRE CÓMO EL SISTEMA CAPITALISTA CONTROLA EL MEDIO RURAL.

Es innegable que la industrialización hizo que unos pueblos creciesen, convirtiéndose... en núcleos puramente urbanos o ciudades, y que otros se fueran despoblando paulatinamente hasta conseguir un total abandono o incluso su desaparición.
Como no se puede dar marcha atrás en el tiempo, vamos a abrir una ventana al porqué en el año 2017, y en total desindustrialización, la gente no ocupa esos pueblos y vuelve a hacer vida en ellos.
Este sistema, que genera y quiere gente acomodada, nos mantiene “felices” con un falso nivel monetario, que, como ya se ha visto estos últimos años, no es más que un espejismo para fomentar su sociedad de consumo y así perpetuar dicho sistema.
Dentro de ese nivel de “vida” está lo más esencial para todo ser humano, que no es otra cosa que la alimentación. Nos han hecho dependientes de sus monopolios y oligopolios alimentarios; la mayoría de las cosas que compramos (con el dinero obtenido de un trabajo esclavo o precario) son ecológicamente insostenibles en el tiempo, tanto para el medio ambiente como para nuestra salud.
Resulta bastante fácil comprobar cómo en las últimas décadas han aumentado los casos de cáncer y enfermedades autoinmunes, hasta el punto en el que numerosos estudios corroboran la relación de muchos de los alimentos que nos suministra este sistema con ese aumento del número de casos registrados en dichas enfermedades. La cuestión es: ¿por qué, si tenemos gran cantidad de información a nuestro alcance, no hacemos nada para remediarlo y, así, dejar de sustentar el círculo vicioso de las empresas alimenticias y las farmacéuticas?, ¿por qué no levantarse del sofá, salir de esa falsa comodidad y hacer un acto de rebeldía, como es el buscar la autogestión en nuestra alimentación?. Puede parecer imposible, pero si lo parece es porque el propio sistema nos ha educado para no saber qué hacer cuando tenemos hambre y no hay un supermercado abierto; nos ha hecho inútiles y dependientes.
Además se ha creado una burbuja alrededor de las ciudades y grandes núcleos urbanos y se ha alejado a la poca gente que habita en las zonas rurales de esa gran mayoría en que se ha convertido la población urbana. Y todo ello, con la intención de hacer creer que los problemas que pasan fuera de los barrios periféricos no afectan a las personas de la urbe; con la intención de generar conflictos entre los dos mundos (sí, realmente, a día de hoy, son dos mundos totalmente distintos) y mantenernos entretenidos en debates absurdos y repletos de ignorancia.
Junto con los medios de comunicación, esta continua guerra de opiniones ha aumentado, añadiendo todavía más leña al fuego y alienándonos cada día más. Y se puede decir que esto viene de lejos, cuando a nuestros niños y niñas se les distorsiona la realidad con un rey león que habla y canta con las cebras, o un oso adorable que come miel de un tarro; ejemplos que para nada son aplicables a la realidad. Puede parecer demasiado cruel que un niño o una niña viera como un león se come a esa cebra, pero nadie parece ponerse a pensar en nuestros padres y madres, abuelos y abuelas, cuando, en su niñez, viviendo en esos pueblos que ahora están desapareciendo, observaban como un lobo comía una res o como un zorro se alimentaba de una gallina e, incluso, como un buitre se alimentaba de los restos de esa res medio devorada. Entonces, ¿por qué omitimos esas experiencias de la naturaleza a nuestras hijas e hijos, cuando es lo que van a aprender en el colegio, pero plasmado en un libro?. ¿Por qué creemos que así les protegeremos de “algo”, cuando, en realidad, habría que protegerles de otras cosas muchísimo más dañinas?. Y ¿por qué continúa existiendo la idea, bastante generalizada, de que un niño o una niña criada en un pueblo es una persona burra, insensible y, además, poco culta?. Quizás deberíamos preguntarnos quién nos introdujo esos prejuicios y si realmente la falta de sensibilidad y empatía no esté en el otro “bando”.
Creemos que es importante poner en valor la labor que realizaban antaño las gentes de los pueblos; muchas zonas se conocen hoy tal y como son por su manera de trabajar y, sobre todo, de querer sobrevivir de manera sostenible, aunque, en ocasiones, lo hagan de forma inconsciente. Y no solo hay que mirar un siglo atrás; el ser humano lleva cientos de años alimentándose de lo que la tierra le proporciona.
Deberíamos sentir orgullo, por ejemplo, del antiguo y tradicional uso del castaño, que, como especie autóctona, fue aprovechada, gestionada y cuidada. Y seguro que aquellos que se alimentaban de su fruto, también sabían, aunque no científicamente, que lo que hacían evitaba que estos árboles enfermaran, que se acumulara maleza y pudiese arder todo por lo que habían trabajado tantos años, y que la diversidad de aquellos bosques aumentaba y se mantenía gracias a que el ser humano era una parte integrada en esa cadena trófica y de ese ecosistema.
A dia de hoy, ya lejos de donde somos todos, y fuera del ecosistema, las masas de castaño de Asturies están siendo atacadas de nuevo por una especie exótica llamada la avispilla del castaño. Se trata de una especie asiática que pone los huevos en las yemas de los castañares, generando que el árbol desarrolle un quiste, a modo de defensa, que lo que hace realmente es proteger las larvas y darles alimento, pero, a su vez, causa graves mermas en la producción del futo y en el desarrollo del árbol, que, en ocasiones, acaba secando y muriendo.
Para poder adquirir esa autogestión de la que hablábamos, nos enfrentaríamos cara a cara con otro de los problemas que negamos ciegamente, bien porque consideremos que tenemos suficiente información de los medios de comunicación, o bien porque no nos interese en absoluto la vida real fuera de las colmenas de hormigón y hierros. Uno de esos problemas, y, desde hace unos años, el que más bombo mediático tiene, es el ataque de depredadores, en este caso lobos y osos, a la ganadería extensiva, que no es más que una herramienta de subsistencia para muchos. En este tema creo que es importante recalcar el porqué hemos llegado a un punto en el que personas que carecen de experiencia deciden qué es mejor en lugares donde dichas personas no habitan. Por ello, creemos que es necesario hacer una visión global y no centralista.
El ser humano, mediante la extracción y explotación de recursos para paliar sus necesidades por métodos totalmente insostenibles, ha cambiado el clima, el paisaje y, cómo no, el comportamiento de muchas especies. Por eso es necesario, antes de culpar a los pocos que aún sobreviven en las zonas rurales de forma sostenible sobre algo que ha generado la especie humana en su totalidad, y más en los grandes núcleos urbanos en el último siglo, echar una mirada critica a lo que nos rodea y a dónde hemos llegado como especie animal.
Es una realidad que el ataque de esos depredadores, por mucho que algunas personas quieran negarlo o restarle importancia, hace imposible para muchos tener una cabaña ganadera de forma extensiva sin sufrir daños, con las consecuencias que esto conlleva y que, al fin y al cabo, nos afectan a todos.
Algunas de esas consecuencias son: el abandono de las zonas de pasto, causando la perdida de especies vegetales y animales y mermando, así, la biodiversidad; la creación de zonas continuas de matorral, que se convierten en combustible para los grandes incendios; la invasión de especies exóticas, que se convierten en una plaga difícil de controlar. Con esto no se trata de hacer culpable al depredador, ni mucho menos, simplemente se muestra una realidad que no se ve en la calle Uría ni en la calle Corrida ni en cualquier otra.
Así las cosas, el despoblamiento o abandono de la actividad agroganadera se convierte en una estrategia orquestada, hace decenas de años, con fin económico, viendo las zonas abandonadas como una oportunidad de hacer negocio, sin ningún miramiento hacia nada ni nadie que pueda rodear y habitar aún dichas zonas. Además, suenan campanas de que la solución a las quemas es la gestión de la biomasa por parte de empresas privadas, lo que lleva a la privatización del monte y a una situación en la que podríamos ver que, donde no queríamos pistas forestales, habrá carreteras para camiones y retro arañas, destrucción de manantiales, pisoteo del terreno perdida de especies autóctonas, etc.
Otro problema de gran relevancia es la invasion por parte de otra especie exótica, la Vespa velutina, la famosa avispa asiática. Es muy común confundirla con el avispón autóctono, pagando este muchas veces la culpa, aunque debiera de ser protegido por ser un competidor directo de la vespa velutina. Pero la desinformación y el miedo a un insecto (que no conquistó las películas de dibujos animados de nuestra infancia), confunde a la población. Esta especie es tremendamente invasora y está causando graves pérdidas en la producción de fruta y en la apicultura. Un solo nido de velutina puede terminar con una colmena de abejas en cuestión de horas o días, arrasar plantaciones de uva, arándano, pera, y cualquier cosa que satisfaga sus necesidades; come carne, pescado en las rulas, etc. Además, está entrando en ciudades y atacando a la gente, siendo en este momento, cuando ya es un problema en muchas ciudades de Galiza, Cantabria y Euskal Herria, es cuando, al fin, sale en los medios de comunicación.
Pero es la propia Administración la que, prácticamente, prohíbe el trampeo de vespa velutina, ya que para trampearlas se exige el carné de apicultor, como si solo fuera un problema de este sector, mientras en países vecinos se están haciendo cursos a toda la población para saber qué hacer en caso de encontrar un nido o un individuo de esta especie.
Este es un claro ejemplo de la desconexión de la población con el medio rural; no ser conscientes del gran problema que vamos a tener, sin duda, en los próximos años, si no se soluciona de alguna manera.
Otra gran invasión, sobre todo en zonas de polígonos industriales abandonados y que ya está llegando, incluso, a parques naturales, es la famosa hierba de la pampa; una flor que parecía un simpático adorno, hasta que a alguien se le fue de las manos y se reprodujo. Una sola flor de esta planta reparte miles y miles de semillas, que, por su forma y ligereza, vuelan los metros que al viento le de la gana. Esta planta, una vez arrancada y quemada, si no se convierte en ceniza, puede volver a reverdecer, enraizar y reproducirse.
Por eso, no solo hace falta una gestión de las calles asfaltadas, pagando barrenderos y demás personal para mantenerlo, sino que es necesario y muchísimo más importante que haya una gestión de las zonas rurales para evitar todos estos problemas y otros que aún nos esperan a todos los asturianos y asturianas sin excepción. Esa gestión pasa por volver a poblar las zonas de nuestra geografía a las que las industrializaciones y el pensamiento generalizado de que en la ciudad es todo mas fácil, han convertido en pueblos en peligro de extinción, al igual que a sus gentes y todas las labores artesanales y milenarias, como el pastoreo y la agricultura que desarrollan cada día, y que representan, consciente o inconscientemente, el atisbo de esperanza para lo que pensamos que es y debe ser y seguir siendo Asturies.
Es hora de buscar responsabilidades políticas. Y es que la falta de promoción para que los pueblos vuelvan ser ocupados por gente desempleada, o las trabas impuestas a quien no le importa pelear y sigue al pie de cañón a pesar de esta serie de despropósitos, están generadas por las administraciones públicas; las mismas que asfixian continuamente a quienes continúan donde sus padres, madres, abuelas y abuelos nacieron.
Con una demografía cayendo en barrena y con tres cuartas partes de la población viviendo en una cuarta parte del territorio, Asturies puede llegar a convertirse en un país inviable.
La solución podría ser sencilla, si hubiera voluntad política: crear las condiciones para la vuelta a la zona rural y promocionar y ayudar a quien quiere generar autosuficiencia. Puede que así volvamos a tener una Asturies verde de pasto y no marrón de matorral, puede que volvamos a beber sidra de manzana autóctona, puede que comamos carne asturiana cebada con pastos asturianos, puede que tengamos miel de miles de flores, paisajes de colores, biodiversidad, puede que la lechuga y la fruta se la compremos al vecino recién cogida en su punto de consumo y no madurada en un nevera después de ser transportada miles de kilómetros. Puede que pasen un montón de cosas que nuestros abuelos y abuelas veían, sencillamente, normales.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Recuerdos

 Fuente de Moranchel seca ,15 de noviembre de 2017.



Fuente de Moranchel 2 de junio de 2016.

 Lluvia en el frontón .Año 2006.
 Cuando la ITV agrícola se pasaba en la Plaza Mayor del pueblo.Año 2009

  10º Aniversario de la Asociación Cultural Jubis de Moranchel.Año 2004.

Un paseo en bicicleta con los niños del pueblo.Verano de  2007




Aquí estoy yo asomada a una ventana para un reportaje de mi exposición de pintura titulada " Ventanas ".Año 2008.



Hace años que Rufus ( un cerdo o cochino ) paseaba tan tranquilo por las calles del pueblo....
Creo que era el año 2008.



En el invierno de 2009 nevó bastante.









lunes, 13 de noviembre de 2017

Se acaban los rebaños y los pastores...

No sé si la mayoría de la gente es consciente de que tener rebaños de ovejas y cabras en los campos es un lujo.En Moranchel aún tenemos suerte porque hay 1 rebaño grande de ovejas de unos pastores de Masegoso de Tajuña ( pueblo vecino ) y también quedan las cabritas de Rimun Ojalá nos duren muchos años.
Comparto con vosotrxs este maravilloso artículo:


Había quedado con Efrén en una carretera de un pueblo fronterizo de Soria, a escasos kilómetros de Aragón. “Estaré cerca de la cuneta”, me dijo. Y allí estaba erguido, apoyado en su bastón de madera. Esperándome. La estampa de Efrén con cuatro perros a sus pies y un rebaño de una treintena de cabras en medio del campo abierto coronado por la vertiente soriana del Moncayo me acompañará siempre. Los perros se interponían en mi camino y me costaba avanzar con el coche para seguir las indicaciones vigorosas de Efrén.
“He sido el hombre más feliz de la tierra”. Casi fue lo primero que me dijo. Su voz y su forma de hablar, con ese dominio del tempo del discurso, marcado por pausas pero también por palabras llenas de emoción, resultaba envolvente. Una elocución a la que le acompañaba su figura y su porte, caracterizados por ese saber estar que a veces solo aportan los años. Y sería precisamente la palabra “feliz” la que jalonara la siguiente hora de conversación.
“¿Qué te ha traído hasta aquí?”, me preguntó. Y eran tantas cosas... Entre otras la curiosidad. El descubrir cómo vive un pastor: su lidia diaria con la soledad, su particular lenguaje con la naturaleza, su estar en el mundo. Quería que Efrén me hablara del campo y de la situación que atraviesan los pueblos españoles. Pueblos en los que cada vez es más común el silencio y la vejez.
Mientras Efrén conversaba miraba de reojo, casi por defecto, a sus cabras que reposaban serenas al otro lado del coche. “¿Cree que nos entienden?”, le pregunté. “Claro que sí. Míralas. Todas atentas”. Me dice que las conoce, que incluso cuando llevaba rebaños de 800 –ovejas, en este caso- las reconocía a todas. “Tienen rasgos, igual que las personas. Las ovejas son buenas, el cordero es la humildad, la paz. La cabra es algo más mala. Raro es el día que no se están pegando unas a otras. Estos animales son mi familia. Quiero a mi mujer pero ellas siempre han sido parte de mi familia. Me ha tocado poco menos que lavarles la cara cuando no tenía faena. Es una droga”. “Los animales nos enseñan a vivir”, me dice.

Una catástrofe medioambiental
No tardó mucho en aflorar a la superficie de la conversación la raíz de un gran problema. En Ágreda, su pueblo, había 16.300 ovejas cuando comenzó con el oficio 50 años atrás. Hoy, escasamente hay 3000. “Me jubilé a los 69 años, pronto hará tres. ¿Los ganaderos de hoy? Ya se pueden jubilar también. Calculo que de aquí a dos años ya no habrá ovejas”.
Un campo sin ovejas es una gran catástrofe medioambiental. Una cadena que se rompe, una fractura en el orden natural. Entre otros problemas, significa que la carne que llega a la mesa es carne importada -con el agravio medioambiental correspondiente-. También que los pueblos antaño ganaderos que vivían del oficio hoy tienen que buscar otras ocupaciones, lejos quizá de los campos y la tierra. Los pueblos casi desiertos no encuentran la manera ni la fuerza para reinventarse. Y no son los únicos problemas.
“En este paraje antes había tres o cuatro ganaderos. El terreno estaba limpísimo. Ahora como no hay ovejas, sucio. Hoy los montes me dan pena. El día en que entre el fuego al Moncayo no habrá remisión. Las ovejas eran cortafuegos. Ahora vendrá lo que tenga que venir”. Unos campos que gracias a los grandes avances y adelantos de nuestro tiempo, hoy se limpian a base de sulfatos. Las ovejas están comiendo veneno”, asegura. Y ojalá fueran solo las ovejas.
Los animales de Efrén siguen pastando por los mismos campos que hace años pero él sabe mejor que nadie que todo ha cambiado. En primer lugar, el tiempo. Los inviernos han dejado de ser fríos, ahora ya no llueve ni nieva. Recuerda épocas en las que el Moncayo lo traía todo. Ahora, tranquilo todo el año como si fuera inmune al cambio de estación. ¿Será su manera de vengarse? “La mano del hombre es la que lo está echando todo a perder. Estamos quemando la atmósfera. Se dice pero no nos lo creemos”.
Sin embargo, no ha sido el clima el único que ha cambiado: hoy se le exige al ganadero el contratar un seguro anual para la recogida de cadáveres. Un seguro no solo gravoso para el ganadero sino también para el medio ambiente. “Cuando una oveja moría la dejabas por ahí. Una oveja se moría y se quedaba. Vivian los zorros, vivían los buitres, vivían todos. Hoy el Ministerio de Medio Ambiente nos obliga a sacar un seguro para la recogida de cadáveres que, antes, por supuesto, te lo ahorrabas. Pero a mí me han atacado los buitres ¡Me han atacado los buitres con las ovejas en vivo! Los buitres tienen hambre y, mientras, los políticos cobran su sueldo por el cuidado del medio ambiente”.

Las oficinas llenas y el campo vacío

“¿Por qué hoy nadie quiere ser pastor?” Efrén me da muchos motivos, entre otros, que está muy mal considerado. Me explica que a veces piensa que lo infravaloran únicamente por su profesión. Y quizá haya algo de real en esta apreciación. El cliché de creer que dedicarse al campo o al ganado es la consecuencia de no tener capacidad para seguir estudiando. Unos tiempos marcados por la fijación, casi obligatoria, de tener que ir a la universidad y poseer unos estudios para ser alguien en la vida. El del pastor es además un trabajo esclavo, constante. Un trabajo para los 365 días del año y por si fuera poco hoy se gana menos dinero que hace unos años en este oficio. “Se están vendiendo los corderos más bajos que hace diez años y, además, hay que estar manteniendo al veterinario. Tienes uno ya particular y los que trabajan para el Estado te hacen visitas a todas horas. También el viajante de los medicamentos. Es toda una cadena. Los políticos han creado este problema. Sabrán mucho de letras pero de práctica, nada. Y a mí que me lo vengan a decir porque eché los dientes en la tierra y los sigo echando”.

Ante la creciente subida de gastos, las subvenciones son el pequeño parche que pretende mejorar un gran problema. Subvenciones que cubren, por ejemplo, entre un 25 y un 30% del citado seguro de recogida de cadáveres o que pretenden apoyar la incorporación de la mujer y la juventud dentro del mundo rural. A Efrén, sin embargo, no acaban de convencerle estas ayudas, ya que asegura que rara vez llegan a quienes deberían y que, aunque están pensadas para apoyar a los ganaderos con ovejas, se conceden a personas que no las tienen. “Antes de poner la subvención cada uno comía lo que podía. Nadie se aprovechaba de ahí y tampoco había IVA. El problema es que ahora hay mucha gente en las oficinas. Mucha. Y el campo vacío. Precisamente el campo que es de donde sale toda la comidaSoria es la provincia con la tasa de natalidad más baja, todo vejez. Y quieren repoblar los pueblos pero ¿quién quiere venir hoy a los campos?”.

Soria es sin duda la provincia española en la que el envejecimiento poblacional es más acusado. Así, mientras en 1950 las personas mayores de 65 años representaban el 8,2% de la población, seis décadas después constituyen ya el 25% -por lo que uno de cada cuatro sorianos ha cumplido 65 años



Mientras hablamos, pienso en personas competentes y dispuestas a desempeñar este oficio. Efrén asegura que solo puedes amarlo cuando lo has mamado. “Hoy los jóvenes no tienen ilusión. A veces reciben dinero sin empezar a trabajar. Alguno quiere trabajar, otros ni se lo plantean. Se han hecho al vicio. Pero aquí tendrían trabajo”. Otro escenario completamente antagónico al descrito y padecido por Efrén es el movimiento neorural, que ha cogido fuerza en los últimos años. Un caso llamativo es el de un centenar de ganaderas que, a través de su propia versión de Despacito reivindican su función en el campo. Un vídeo que este verano ha conseguido la etiqueta de viral

De policía a pastor

Cuando el hermano mayor de Efrén entró en la mili, él tuvo que encargarse del cuidado de los animales para aminorar el trabajo de una familia demasiado numerosa. Por aquel entonces, Efrén no podía ni ver a las ovejas. Entró con 72 ovejas y 4 cabras. Cuando cumplió 18, también él marchó a hacer el servicio militar teniendo muy claro que jamás volvería a ocuparse de aquellos animales. Se había preparado para policía y había aprobado. Cuando ya tenía su vida resuelta, lejos de su hogar, algo lo retuvo y lo condujo de nuevo hasta esas tierras que lo habían visto crecer. “Me hizo duelo. Quizá también la ilusión de la casa, los campos….La ilusión. Y he sido muy feliz. Todas esas sierras de por ahí… ¡Jolín! Las tengo machacadas a patadas. He sido el hombre más feliz de la tierra y lo sigo siendo, e incluso si ahora volviera a tener 50 años me volvería a dedicar a las ovejas”.

Hoy Efrén lleva “cuatro cabras” solo por capricho. “Ya no son rentables”. Los amigos y la gente de su pueblo le dicen que ya basta de ganado, que se quede en casa. Pero él no puede. A Efrén, le gusta alternar, charlar, es un hombre abierto. Sin embargo, no se imagina en el pueblo todo el día. Aquí, con sus cabras, es feliz. Es su vocación, su droga.
A Efrén le gusta pintar, leer y escribir. Asegura que por sus hatillos siempre lleva libros y hojas de periódicos. Un chaval inquieto, con deseos de estudiar. Sin embargo, con una familia de 7 hermanos, era difícil pensar en uno mismo. Su madre murió cuando él apenas tenía 8 años. Trabajar era lo único que le quedaba para subsistir.

La prueba de fuego

Con mucho dolor, Efrén despidió a su rebaño de ovejas hace casi tres años. Le empezó a fallar el tendón y el médico le recomendó quitarse las ovejas con esa facilidad con la que suprimen de nuestro día a día el café, la cerveza o el azúcar…Aquello que nos da la vida pero que, al parecer, también nos la quita.“¡Qué duro era! Quítate las ovejas. Qué guapas, qué pobrecicas. No pasa ni un solo día sin que me acuerde de ellas, de sus caras… Cuando las cargamos al camión me acuerdo que cogí a una que había parido ese mismo día. ‘Te vas’, le dije”.

Efrén es un pastor a la vieja usanza, de los de antes, de los que todavía comprende lo que es escoger el terreno, sentarse en un prado y esperar. El que ha luchado por la vida de sus ovejas trepando por las sierras moncaínas y exponiéndose a los peligros. Me dice que hoy los pastores ya no son pastores. Vienen corriendo y sin coger el terreno ya se han ido hacia otro lado. El concepto de pastor de antaño se ha convertido hoy en el del ganadero que alimenta a sus animales en granjas –un método más rápido, quizá también más rentable y acorde con los tiempos-. Con la pérdida de la figura del pastor tradicional, el de Efrén pronto pasará a formar parte de un oficio del pasado. Ni siquiera él, a pesar de toda la felicidad que le ha aportado, se lo recomienda ya a nadie. Tampoco a sus dos hijos. Los tiempos han cambiado y ahora parece que precisamente es el tiempo lo que ya nadie está dispuesto a invertir en el campo

Me despedí de Efrén y me monté de nuevo en el coche mientras lo veía alejarse, poco a poco, por el mismo campo abierto en el que lo había conocido. Sus animales lo siguieron dóciles, sin necesidad de muchas palabras. De nuevo, la imagen de Efrén hacía real una escena que a veces solo parece existir en películas y novelas. Un Efrén fusionado con el paisaje, con la atmósfera, erguido y jovial a pesar de sus 72 años de edad; dominando el espacio y sabiendo cómo pisar una tierra que ya poco más tenía que enseñarle. Mientras lo veía alejarse, convirtiéndose cada vez en un punto más y más pequeño, su voz resonaba con fuerza en mis pensamientos:

“El hombre más feliz de la tierra. Lo digo y lo publico. Voy por la calle y voy derramando simpatía. Efrén, Efrén, Efrén. Y soy pastor y no es ninguna bajeza. Somos humanos y cada uno nos ganamos la vida como podemos y por ser pastor no se es menos que nadie. Yo no margino a nadie. Todos somos humanos, el pobre y el rico, y hemos nacido para vivir”. 
Fuente :https://www.elsaltodiario.com/zero-grados/efren-alonso-el-hombre-mas-feliz-de-la-tierra





”.

¡¡Qué suerte !!

¡ Qué suerte que aún haya rebaños de ovejas , cabras , perros , gatos , huertos, río y un puñado de personas viviendo en Moranchel ! No todos los pueblos pequeños , por desgracia , pueden decir lo mismo.









domingo, 12 de noviembre de 2017

las políticas actuales «están esperando a que se mueran los pueblos». .

"Creo que la gente y la sociedad es buena. La clave está en dónde proyectas tu energía. Puedes posicionarte donde está la bondad, que sí, existe, o puedes pensar que no hay bondad en la sociedad y que debemos acabar con todo. Hay bondad hasta en los círculos más corruptos y reaccionarios. Creo que el hombre puede cambiar y que las cosas pueden cambiar. Se trata de cómo queremos que cambien las cosas."
(Leonard Cohen)


La suerte está echada para las Juntas vecinales como Moranchel o también se puede decir el refrán " cuando las barbas de tu vecino veas cortar , pon las tuyas a remojar. Interesante artículo sobre las Juntas vecinales de Castilla y León.



Acumular varias elecciones municipales sin encontrar candidato para presidir una junta vecinal es motivo directo e irreversible para la disolución de la pedanía y la causa directa de la desaparición de diez juntas vecinales en los últimos trece años.
Se trata, según los registros actualizados de la Diputación, de Castrillo del Monte, en el municipio del mismo nombre; Pedrosa del Rey y Salió, ambas de Boca de Huérgano; Montes de la Ermita y Urdiales de Colinas, de Igüeña; Santibáñez de Montes, de Torre del Bierzo; Nistal, de San Justo de la Vega; Valdearcos, de Santas Martas y Urdiales del Páramo, de Urdiales del Páramo.
La lista crecerá y la última en comenzar el inevitable camino hacia la extinción ha sido la entidad local menor de Matilla de la Vega-San Román El Antiguo, perteneciente al municipio de San Cristóbal de la Polantera. El pleno municipal de este Ayuntamiento aprobó el pasado octubre iniciar el expediente del proceso, una cuestión que ya había quedado decidida cuando el 21 de diciembre de 2015 no se presentó nadie a la ‘repesca’ de los comicios municipales de mayo.
Entonces fueron otras 55 las pedanías que se vieron forzadas a concurrir a la repetición electoral. De ellas, quince no consiguieron candidato. Dos de ellas optaron por la vía de la disolución mientras que el resto sobreviven con una comisión gestora. Junto a Matilla de la Vega-San Román El Antiguo tiró la toalla Urdiales del Páramo, perteneciente al municipio homónimo. El expediente para su disolución se inició en febrero de 2016 y quedó extinguida oficialmente seis meses después. Sus bienes pasaron a manos del Ayuntamiento

Despoblación y partidos
A pesar de la pérdida que supone para el mundo rural leonés la supresión de una pedanía, en cuanto que muere una parte de la singularidad que caracteriza la organización local de la provincia, lo cierto es que se percibe una tendencia ascendente en la evolución de la representatividad en los últimos años. En las elecciones municipales de 1991 fueron 351 las pedanías sin representante, una cifra que ha descendido de forma paulatina en las sucesivas convocatorias hasta llegar a las 56 de 2015. Este descenso se ha producido incluso en un periodo de acusada caída poblacional en los pueblos de León y es que los partidos políticos han asumido la necesidad de cubrir las candidaturas, mayoritariamente con la lista de los concejales que se presentan a los municipales.

Sin embargo, la cobertura de estos puestos no ha significado que las juntas vecinales hayan logrado ocupar el papel que les corresponde en la administración local. Esta es la percepción de la Federación Leonesa de Entidades Locales Menores. Su secretario, Carlos González-Antón, considera que la supresión de pedanías es el reflejo de cuáles son las políticas territoriales del Estado y de la Comunidad Autónoma y la «hipocresía» que hay alrededor de esta figura administrativa. A su juicio, los representantes políticos están «diciendo que promueven políticas para fijar población cuando ni siquiera abordan una gestión del territorio con la población existente». Y es que «la gente se desafecta, se desanima porque no tiene ni ayuda ni apoyo de las administraciones». Por eso siempre hay una «espada de Damocles» sobre las entidades locales menores especialmente por una cuestión «absolutamente democrática» ya que no se ha definido quién tiene que prestar los servicios. «El tema de la secretaría está sin resolver en la mayoría de los pueblos y los acuerdos que se adoptan pueden estar sujetos a cualquier impugnación o anulación», señala González-Antón, para quien existe una política clara para «hacer desaparecer las juntas vecinales». «Hay muchísimos pleitos abiertos por cuestiones decididas en el seno de una junta vecinal y que cualquiera puede impugnar porque hay una grave inseguridad jurídica», remarca el secretario del colectivo.
Competencias
La federación exime de culpa a los ayuntamientos, cuyos secretarios «no dan abasto» y traslada la responsabilidad a la Diputación que «gasta millones en carreteras que, repartidas entre tantos pueblos sólo son parches, mientras que no gastan dierno en un servicio en condiciones de apoyo a las juntas vecinales».
Las entidades locales menores ostentan una serie de competencias importantes pero que no se han regulado a través de convenios con los ayuntamientos para ver quién presta los servicios. «Es la asignatura pendiente de nuestro territorio», critica González-Antón, quien también reprocha la «falta de interés» de la Junta de Castilla y León por la supervivencia de las entidades locales menores. «Son una especie a extinguir tanto por la legislación estatal como por la autonómica» ya que «ni siquiera con la nueva ordenación del territorio que la Junta ha empezado desde arriba, se ha preocupado por las juntas vecinales». Por eso, aunque «cada pedanía que se suprime es una pérdida absolutamente irreparable», la federación considera que con las políticas actuales «están esperando a que se mueran los pueblos».

Fuente :http://www.diariodeleon.es/noticias/provincia/desaparecen-10-juntas-vecinales-13-anos-falta-pedaneos-pone-riesgo-singularidad-leon_1202508.html
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